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Hola soy Chema

Si mi historia terminara hoy y fuera un cuento terminaría como terminan los cuentos que terminan bien.

Y se mudaron a Bali, fueron felices y comieron perdices.

Pero antes de tener la vida que siempre había soñado, ha habido un largo camino.

Desde pequeño me ha apasionado la felicidad, tanto es así que en mi casa me llamaban FELICIANO. Para mí la felicidad se basa en poder elegir las cosas que hago y tener tiempo para realizarlas. Pero claro, esto implica ir realizando muchos cambios para conocer lo que realmente me gusta. ¡Realmente soy un amante de los cambios!

Antes de entrar en la universidad ya había vivido en 3 ciudades y el hecho de cambiar tanto de entorno me hizo desarrollar muchas habilidades sociales. ¡Me encanta la gente!  Me gusta saber qué mueve a las personas a hacer lo que hacen, qué sensaciones experimentan y sobre todo ver cómo la gente avanza en sus vidas.

Para que veas que todo es posible mi primer trabajo de verdad fue como vendedor de enciclopedias puerta a puerta. No se me caían los anillos y en 3 meses estaba dentro de los 10 mejores vendedores de España. La escuela de la calle me hizo entender que solo gracias a mi esfuerzo sería capaz de sacar adelante lo que me propusiera.

Después vinieron mis años en el fitness. Fue una gran escuela a la que le estoy eternamente agradecido. Realmente este sector el fitness nunca me interesó pero el trabajo en los gimnasios  me recompensaba por un motivo: HACER CRECER EQUIPOS. Empecé con un gran equipo de ventas. Cambié de empresa y dirigía equipos de más de 100 personas. Abrí centros deportivos como director donde mi foco siempre fueron los equipos. Pese a tener buenos sueldos y reconocimiento, nunca sentí este sector como mi pasión, por ello decidí que era el momento de dejarlo todo por un año e irme a viajar con mi mujer por el mundo.

Experiencias como cruzar Rusia en el tren Transiveriano, cruzar el desierto del Gobi, subir los Anapurnas en Nepal, cruzar India en autobús, viajar por todo el sudoeste asiático, descubrir Bali, viajar por todo Australia en furgoneta, ver los Moai en Isla de Pascua, subir al Machu Pichu, ver el Tairona en Colombia… Son demasiadas experiencias como para seguir a nuestro regreso con mi anterior vida monótona.

Tuve la suerte de poder dedicarme un año de mi vida a mi mismo. A conocerme y conocer muchas vidas diferentes. A descubrir lugares increíbles y poder saborear comidas que jamás me hubiera pensado.

Este viaje me cambió la forma de ver la vida y sin duda ha sido el punto de inflexión. La conclusión que saco es:

La vida está hecha para vivirla. Así de fácil.

Después vinieron mis años en el fitness,  fue una gran escuela a la que estoy eternamente agradecido. Realmente el fitness nunca me interesó, pero el trabajo me recompensaba por un motivo: HACER CRECER EQUIPOS. Empecé con un gran equipo de ventas. Cambié de empresa y dirigía equipos de más de 100 personas.

 

 Abrí centros deportivos como director donde mi foco siempre fueron los equipos.

Pese a tener buenos sueldos y reconocimiento nunca sentí el mundo de los gimnasios  como mi pasión. Por ello decidí que era el momento de dejarlo todo un año e irme a viajar con mi mujer por el mundo.

El viaje

Hablar de cómo es un viaje durante un año visitando 22 países.

Este viaje me cambió la forma de ver la vida.

La vida está hecha para vivirla. Así de fácil.

A la vuelta,  aprovechando mis experiencias en mis trabajos  y sobre todo gestión de equipos, decidí cambiar de sector para afrontar nuevos retos. Trabajé en una de las mejores escuelas de negocio dirigiendo al equipo de admisiones, consiguiendo números récord en un año. En un trabajo que sería ideal para cualquier persona, ganando muchísimo dinero, con un horario genial , comiendo en casa … todo era perfecto, pero yo me aburría así que cambié de sector.

Un sector que es el futuro, el Big Data, en una empresa que era de una de las multinacionales más grandes del mundo.

Después de un año, las promesas que me habían hecho no se cumplían y una mala relación con mi jefe me hicieron pasar por una crisis de ansiedad. Cada día me ponía el traje y salía de casa, sólo tenía ganas de llorar. Ese no era yo, Chema la persona alegre que le gusta ir con todo el mundo, me había convertido en una persona gris y agria.

 

Así que una vez más cogí el toro por los cuernos y esta vez a los grande.

Mi mujer con una empresa que funciona de maravilla, mi hijo pequeño y yo nos mudamos a Bali, porque es lo que llevábamos mucho tiempo soñando.

 

Durante este periodo, me he formado en escuelas de coaching, he trabajado con referentes de coaching a los que me siento eternamente agradecido y he invertido en mentores que me han llevado al siguiente nivel.

Ahora puedo decir que soy una persona plena. Con un trabajo que es mi misión de vida. Un trabajo que me permite conciliar mi vida personal, con mi vida laboral e incluso tener tiempo para realizar mis aficiones.

Me siento orgulloso de haber sido capaz de decidir mi propia historia en cada momento. Evidentemente que cada uno de estos cambios no han sido fáciles de tomar, pero siempre me he guiado por mi intuición y ganas de avanzar.

Si tu también quieres cambiar tu forma de vida, escríbeme. Seguro que encontramos la fórmula de tu felicidad. No es un recorrido rápido pero te aseguro que es muy gratificante. 

¿cómo te puedo ayudaR?

He diseñado 2 programas que se adaptan a las situaciones de todas las personas que quieren comenzar un nuevo estilo de vida.

El Programa 100 días para el cambio te servirá para entender en qué punto estás y qué tipos de cambios necesitar realizar. Te ayudará a entender mejor que posibilidades tienes y vencer los miedos para realizar los cambios.

El Programa Balientes es para aquellas personas que quieren emprender un proyecto y no saben por dónde comenzar. Te ayudará a tener e implementar una hoja de ruta probada para lanzar tu proyecto y comenzar a obtener resultados.

Estaré encantado de guiarte en tu proceso y sumarte a la grupo de los Balientes que han salido.

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