¿Cómo tomar decisiones difíciles?

¡Hola BALIENTES!

¿CÓMO ESTÁIS? 

¿Cuántas veces llegáis a un punto en el que no sabéis bien hacia dónde tirar? 

Estas decisiones que nos complican, que no nos dejan dormir, hay veces que son complicadas, pero otras veces si serlo tanto nos sentimos paralizados, sin saber qué hacer. 

¿Os ha pasado alguna vez?

Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo como Life coach es ayudar a las personas a tomar decisiones conscientes. A tomar el rumbo de sus vidas, dejando de lado lo que se espera de ellos, para ser lo que ellos desean. 

En este post, os voy a desvelar los pasos que seguimos para poder tomar las sesiones más complicadas y acertar siempre. 

 

Como siempre, si no os gusta mucho leer, dale al play y te lo explico paso a paso 🙂

Chema, 

  • ¿Qué crees que debo hacer? 
  • ¿Tú qué harías en mi lugar? 
  • ¿Entonces lo hago o lo dejo para la próxima vez? 

Estas son preguntas que habitualmente me hacen las personas con las que trabajo. 

Pero yo también las tengo que responder para mi mismo…

  • ¿Debo dejar mi trabajo para ir a dar la vuelta al mundo?
  • ¿Es un buen momento para tener un bebé? 
  • ¿Nos vamos a vivir a Bali?

 

La toma de decisiones es un proceso curioso ya que lo que para una persona es sencillo para otra puede ser lo más complicado del mundo.

Por un lado imaginemos que siempre tuviéramos que tomar decisiones sencillas, obvias.

Por ejemplo, Juan es un apasionado  de las finanzas, tiene 2 ofertas de empleo:

Una tiene un horario mejor, un sueldo mejor, una mejor ubicación de la oficinas y además una progresión mejor que la otra.

Pues como seres racionales que somos, Juan tiene claro lo que tiene que elegir.

Pero por otro lado imaginemos que Juan va a un restaurante y tiene que decidir entre comer pizza o comer macarrones.

Realmente las 2 opciones pueden ser buenas, muy parecidas de hecho… pero, ¿hay una respuesta mejor que la otra?

Realmente no.

Simplemente una de las decisiones tiene unas cosas mejores la otra tiene otras cosas mejores.

Y claro,  como en cualquier situación es cuando comienzan las dudas. Evidentemente entre elegir pizza o pasta no nos traerá grandes consecuencias, en cambio decidir si me quedo a vivir en Barcelona o ir a Bali a vivir si que puede ser que una decisión vital.

En este punto es cuando las personas tenemos los grandes dilemas…

Es cuando las personas esperamos que venga alguien y nos diga qué es lo que tenemos que hacer.

Esperamos que vengan “señales” que nos indiquen el camino.

Miramos documentales para intentar buscar la solución.

Nos encantaría poner en Netflix: 

La historia de mi vida: “Elige tu propia aventura”.

A todos nos gustaría ver las 2 soluciones para saber cuál de ellas es la que más nos satisface.

Por suerte esto no va a pasar. Y digo por suerte porque la única manera de poder crecer en la vida es gracias a las decisiones que vamos ir tomando, y eso pasa por elegir pizza o por ir a Bali a vivir.

El error forma parte de nuestra evolución y esto es así. La decisión es seguramente el mejor de nuestros maestros. Y los aciertos nos suben el autoestima, nos hacen crecer y seguir avanzando.

De hecho las personas tenemos la opción de ser los protagonistas de nuestra historia o por el contrario ser voayers e ir dejando que los demás sean los que toman las decisiones por nosotros.

Cuando las demás personas toman las decisiones, nos sentimos bien más que nada porque tenemos la posibilidad de echar las culpas a otros de lo que nos está pasando.

Si el trabajo de Juan no es cómo el deseaba, dirá que su jefe es un capullo, que le están haciendo moving y que se debería haber quedado donde estaba que vivía mucho mejor ya que ahora le llaman fuera del horario de trabajo para consultarle muchísimas cosas. Y eso no es lo que él quería.

Muy bien Chema, todo lo que dices me gusta mucho. ¿Pero qué es lo que debo hacer?

Pues aquí he descrito los pasos que utilizo para poder tomar las decisiones más importantes que se han cruzado en mi camino.

Las decisiones se forjarán en función de cómo se haya formado tus ideales:

  • tu historia previa
  • tus valores
  • tu personalidad

Las decisiones correctas no existen, tampoco las equivocaciones. Todo dependerá del grado de compromiso que tengas con tu decisión y las ganas que tengas de llevarlo adelante.

Los 5 pasos para tomar las correctas decisiones:​

1.– Sigue tus instinto.

La humanidad se ha desarrollado desde una célula minúscula hasta donde estamos hoy gracias a la toma de decisiones y la evolución. Es decir, nuestra intuición es más buena de lo que nos imaginamos.

2. Analiza tus valores:

Los que me seguís, sabéis que hablo mucho de los valores. Pero es que son fundamentales en nuestra vida. Conocer tus valores y vivir alineados a ellos es básico para tener una vida llena. Cuando te alejas de los valores, te sientes vacio, sin fuerzas y te da la sensación de que nada fluye.

3.- Evalúa el riesgo.

Esto es como cualquier producto financiero. Si quieres ganar más, deberás apostar fuerte. Si por el contrario quieres no perder, no pongas todos los huevos en la misma cesta.

¿Qué es lo peor que puede pasar?  ¿Son los beneficios que puedes obtener mucho mejores que las pérdidas que te pueden suponer?

Ahora bien, deja que te diga una cosa, los mejores momentos que vamos a vivir, se encuentran fuera de nuestro área de confort.

4.- Sé muy consciente de tu decisión.

Aquí radica el éxito de tu decisión. Cualquier decisión que tomes tendrá consecuencias, cuando vengan las consecuencias si no son como hemos deseado sólo nuestro compromiso con la decisión que tomamos será la que te ayudará a sobreponerte y continuar el camino hasta conseguirlo.

5.- No se vale mirar atrás.

En ningún caso, se puede mirar atrás para compadecerte y pensar, debería haber hecho lo otro. Eso no te va a ayudar en ningún caso. Lo que sí que deberíamos realizar es hacer una valoración de por qué las cosas han ido como han ido para sacar los aprendizajes que ha supuesto y cómo los vamos a reconducir.

En mi caso soy un amante de la incertidumbre y eso me hace ser una persona que toma decisiones conscientes.

Esto me hace equivocarme muchísimo, pero a la vez puedo decir que son muy pocas las ocasiones en las que me arrepiento de lo que me ha tocado vivir. De hecho me siento un afortunado de la vida que tengo.

 

¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera decidido dejar el mundo de los gimnasios para ir a dar la vuelta al mundo con mi mujer?

REGLA NÚMERO 5. NO SE VALE MIRAR ATRÁS.

Deseo que este artículo os ayude a afrontar el futuro de otra manera, que podáis avanzar y ser muy felices realizando aquello que más os llena.

Y ahora os toca a vosotros…

¿Cuales son las siguientes decisiones que vais a tomar?

Un abrazo,

Chema (Un Baliente)

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3 Comments

  1. Marta 21 mayo, 2019 at 2:18 pm

    Me gusta cómo piensas.
    Yo también soy de las que tras alguna decisión me he equivocado. Pero no me arrepiento de nada. Pues el pasado asado está, y hay que pensar en el futuro, sabiendo que has aprendido de tus errores , pero que cometerás más. Pues todos nos podemos equivocar al tomar una decisión por muy estudiada que este.

    Reply
    1. Chema Gete 21 mayo, 2019 at 3:19 pm

      Muchas Gracias Marta!
      Es un placer poder leer tus impresiones 🙂 .
      Se me antoja imposible que alguien no se haya equivocado, aunque… ¿qué es equivocarse? Como bien dices, el pasado pasado está y de lo que he vivido he aprendido.
      Te mando un abrazo grande y seguimos en contacto!

      Reply
  2. Pingback: Tienes derecho a tener un día de MIERDA. | chemagete.com

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